Baño rústico: todo lo que tienes que saber

El estilo rústico es uno de los estilos más utilizados y más comunes desde hace muchos años en las viviendas, sobre todo aquellas que se encuentran en zonas de montaña. Sin embargo, debido a los recientes acontecimientos, son muchos los hogares en zonas urbanas que optan por este estilo.

 

Este estilo se inspira en la vida tradicional del campo, que se traslada a un ambiente más moderno. Los colores cálidos, junto a materiales nobles y naturales, incrementan la sensación de confort, calidez y bienestar en los espacios, convirtiendo el cuarto de baño en un oasis de bienestar donde disfrutar, con una estética sencilla y austera, de los placeres del agua y el cuidado personal.

 

La clave para conseguir un baño rústico espectacular se encuentra en la acertada combinación de colores, materiales y texturas. Por eso, en el blog de hoy te enseñamos todo lo que tienes que saber para conseguir un baño rústico de ensueño.

La madera, protagonista en este estilo

La madera es el material por antonomasia del estilo rústico y si es de aspecto envejecido, mucho mejor. Sin embargo, se debe aplicar de manera estratégica en el cuarto de baño, ya que es un material que puede llegar a estropearse si entra en contacto con el agua. Puedes añadir el toque a través de elementos decorativos, como una escalera a modo de toallero, los marcos de los espejos o los muebles del baño, o bien emplear materiales que imiten su aspecto, como el porcelánico.

Sinónimo de calidez

Además de la madera, en el estilo rústico se emplean otros materiales. El microcemento y el yeso alabastrino son dos materiales que contrastan a la perfección con la madera envejecida del estilo rústico, gracias a su continuidad. Puedes también recurrir a materiales como las baldosas de barro o la piedra, materiales que contrastarán con el resto de materiales.

 

Además, tanto si los combinas con las últimas novedades para cuartos de baño, como con elementos más delicados, lo bueno del estilo rústico es que se pueden crear mezclas sutiles y elegantes fusionando piezas del pasado con diseños más actualizados. a cuestión es crear mezclas sutiles y elegantes de piezas del pasado con diseños de última generación.

Colores que recuerden a la naturaleza

Los colores más habituales en el estilo rústico son los tonos cálidos y neutros. Colores como los tonos tierra, arena y piedra serían ejemplo de ello. Sobre ellos, destaca el color blanco, con el que se pretende conceder mayor luminosidad, sobre todo en los baños, que, al final y al cabo, suelen ser las estancias más pequeñas de una vivienda. Se pueden crear contrastes combinando los tonos neutros con tonalidades verdosas y rojizas (color granate, terracota o caldera), con el fin de darle más vida al espacio. Eso sí, siempre en pequeñas dosis.

Fuera lo ostentoso

El estilo rústico se caracteriza por su simplicidad, austeridad y naturalidad, dejando atrás lo ostentoso. Es por ello por lo que, si se opta por incorporar algún elemento decorativo en el baño, veremos, sobre todo, fibras naturales, tal y como vemos en las imágenes. Otro de los aspectos que no falta son las líneas redondeadas, pues son formas orgánica suaves que nos recuerdan a la naturaleza (el lavabo redondo de la primera imagen o el jarrón de piedra de la tercera). 

Iluminación cálida

La iluminación a la que se suele recurrir en el estilo rústico es a la cálida. Esta luz combina a la perfección con los colores y materiales propios de este estilo y ayudará a crear una atmósfera tranquila y cómoda.

 

Lámparas de forja o madera con aspecto envejecido; faroles con símil de velas; lámparas de pie de ratán, etc. Otra opción es elegir lámparas vintage que combinan el diseño clásico con la ligereza y durabilidad del aluminio. 

Written by: Marta Peralta