Cinco consejos para aplicar el Feng Shui en tu hogar

Decorar según el Feng Shui ayuda a crear un ambiente positivo y armonioso en el hogar. Se trata de reducir la velocidad y tomarse el tiempo para darse cuenta de los detalles mientras se basa en el momento presente. Y es que lo importante es decidir qué funciona para ti y tu espacio.

 

En el blog de hoy, te damos cinco consejos con los que podrás aplicar el Feng Shui en tu hogar y, así, vivir con más armonía y equilibrio. Pero, antes de nada, ¿qué es el Feng Shui?

 

Feng y Shui son palabras chinas, que significan «viento» y «agua», respectivamente. Esta filosofía deriva de un poema antiguo que habla de la conexión entre la vida humana y el medio ambiente. Por eso mismo, esta filosofía se basa en organizar el espacio vital para crear un equilibrio con el mundo natural y lograr que haya en tu hogar una influencia positiva sobre las personas que lo ocupan.

Atención al foco

Cuando se busca aplicar el Feng Shui en la decoración de una vivienda, se debe prestar atención a la zona donde pones el foco más importante, como una cama en un dormitorio o una mesa en un comedor.

 

Según esta filosofía, el foco debe ubicarse alejado de la entrada y no alineado por ella. Además, deben contar con un fuerte apoyo detrás, como una pared, pues tener un fuerte apoyo detrás significa estar «sostenido». Esto hay que considerarlo y aplicarlo en los espacios donde se pasa la mayor parte del tiempo, desde dormitorios hasta salones y comedores. Por ejemplo, en un dormitorio Feng Shui el cabecero de la cama debe apoyarse contra una pared. Ojo con no colocar el cabecero contra una ventana; según la filosofía Feng Shui no es bueno para la energía positiva del hogar.

Vida y equilibrio

La idea del Feng Shui es crear equilibrio y armonía mediante el uso de estos cinco elementos: la madera, la tierra, el agua, el metal y el fuego. Cada uno de ellos, representa diferentes energías: la madera representa la energía cálida de la primavera, la tierra representa la energía estable del centro de la tierra, el agua la energía que transmite el invierno, el metal la del otoño y, por último, el fuego representa la energía de la luz del sol.

 

Para que tu hogar esté en equilibrio, se debe lograr un equilibrio entre los cinco elementos, pues esto representa una vida emocional equilibrada. Puedes incorporar los cinco elementos a través del mobiliario con el que quieras decorar cada estancia, como una mesa de comedor de madera o una mesa auxiliar metálica.

 

El Feng Shui también fomenta la decoración con plantas, flores u otros elementos de la naturaleza. Las plantas encarnan la energía vital, por lo que trasladarlas al hogar también ayuda a conseguirlo.

Promueve el flujo de energía

El Feng Shui señala que la energía entra en casa a través de la puerta principal, por lo que, para que la energía fluya, la entrada no tiene que estar bloqueada, lo que significa ordenar y recortar entrada, pasillos y puertas. Además, se debe eliminar cualquier obstáculo que pueda bloquear el flujo y, para ello, hay que impulsar el movimiento a través de las líneas limpias, por ejemplo, manteniendo los pasillos libres de desorden o muebles que obstruyan, aunque las alfombras de gran tamaño son también una excelente manera de delimitar espacios entre zonas en grandes superficies.

 

De alguna manera, el Feng Shui busca pureza y orden. Y es que, solo en el orden hay crecimiento y orden implica un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. Escoge, por tanto, sistemas organizativos de modo que todo en tu hogar tenga una función y un lugar específico. Los muebles con almacenamiento oculto son una excelente manera de conseguirlo.

Oda a la luz

En el Feng Shui es muy importante respetar las fuentes de luz natural. Por eso, intenta no bloquear con muebles las fuentes de luz natural, ya sean ventanas o puertas. Además, diseñar alrededor de las ventanas puede ayudar a crear un equilibrio y una simetría naturales en casa.

Colores Feng Shui

Según el Feng Shui, los colores son pura energía e influyen tanto en la psiquis como en el plano físico de las personas. Por tanto, se deben elegir conscientemente y combinarlos de modo adecuado para aprovechar mejor todas sus energías. Los colores naturales, como el de la madera o el verde de las plantas, nos recuerdan a la tierra y a lo que de ella proviene; por eso son colores cálidos y amables, porque los relacionamos con la naturaleza. Son colores que equilibran y generan seguridad y bienestar.