Cinco trucos para aprovechar la luz natural en tu hogar

En los anteriores posts mencionábamos la importancia de la luz natural en cada uno de los estilos. En el de hoy, entraremos más en detalle acerca de este tema. Y es que una adecuada iluminación natural es la base para armonizar y equilibrar una habitación. Además, permite una considerable reducción del consumo además de crear un agradable ambiente en los espacios.

 

La luz actúa a un nivel funcional y práctico, pero también lo hace a nivel estético y sensorial, de la luz intervienen las sombras que ésta generará por contraste y los reflejos que pueda ocasionar en los distintos materiales, mobiliario y objetos de decoración utilizados en el ambiente.

 

La luz es imprescindible en los interiores y de ella depende en gran modo el éxito o el fracaso del diseño. Para aprovechar al máximo la luz natural es importante que utilicemos todo lo que tengamos a nuestro alcance, y para ello contamos con una serie de recursos que nos permitirán aprovechar la luz natural existente lo mejor posible, como los colores, las texturas o la distribución del mobiliario.

 

En el post de hoy, te enseñamos algunos trucos con los que podrás aprovechar al máximo la luz natural.

Que nada detenga a la luz

Que la luz pueda entrar hasta cualquier rincón de cada estancia. Parece una evidencia, pero hay muchas decisiones que van limitando la cantidad de luz, como por ejemplo, la distribución del espacio. Una vivienda con muchas paredes y espacios aislados también impide que se distribuya la luz natural por todo el espacio. Por eso, derriba paredes y apuesta por plantas abiertas.

Espejos para multiplicar la luz

Los espejos reflejan la luz y engañan al ojo. Con ellos, no solo se conseguirá agrandar el espacio, sino también harán que se multiplique la sensación de luz y de espacio. Sitúalos estratégicamente para que reboten la luz que reciben y colócalos a la altura de los ojos, lo que ayudará a que lo veas todo mucho más amplio y luminoso. Si se colocan en frente de la entrada de luz, el sol hará el camino de ida y vuelta e iluminará el espacio como si realmente lo fueran.

Grandes ventanales

Permite que los rayos del sol se cuelen en tu hogar instalando grandes ventanales. Cuantas más entradas de luz tengas, más habrá. Por lo general, se recomienda que las ventanas ocupen un área equivalente al 10 o 20% de la superficie de la habitación. Si no puedes agrandar los ventanales de tu hogar, opta por dividir una estancia sin poner barreras a la luz y sustituye las paredes por cristaleras.

 

Otro aspecto a mencionar es que la cantidad de luz natural disminuye al alejarse de la ventana. Por eso, la luz reflejada es también una opción interesante que se obtiene con las ventanas de tejado. Entra el doble de luz y mejora la luminosidad. Si vives en un ático o buhardilla, consigue un extra de luz instalando tubos solares, que proyectan luz todo el día y son ideales si no hay mucho espacio en la pared.

Apuesta por el blanco

Cuando tu casa escasee de luz natural, opta por una decoración en tonos claros. Pinta las paredes de blanco, utiliza textiles en tonos pastel, elige suelos de color claro… Todo esto ayudará a dar sensación de amplitud y a multiplicar la luminosidad.

Piensa bien en la luz artificial

Hay veces que, por mucho que nos empeñemos, estos trucos no serán suficientes para multiplicar la luz de una casa. Por lo tanto, la luz artificial se convierte en la mejor alternativa. Elige dónde irán los diferentes puntos de luz, la intensidad y juega con lámparas de techo, apliques y de suelo para conseguir el efecto deseado.

 

Apuesta por LEDs de luz cálida, ya que recuerdan a la luz del sol, que es precisamente lo que falta.