Cómo tener un dormitorio minimalista

A menudo, se tiende a pensar que una decoración minimalista se traduce en espacios vacíos y fríos. Sin embargo, aunque la reducción de elementos sea un rasgo que caracteriza a este estilo, el minimalismo no solo se limita a eso.  

 

El minimalismo parte de la premisa de que ‘menos es más’. En ese sentido, los espacios despejados, diáfanos y que desprenden sensación de amplitud, adquieren prioridad. Por este motivo, muchas veces se tiende a pensar que minimalismo es sinónimo de espacios fríos, pero, en realidad, esto no es así.

 

Y es que, las consideraciones estéticas respecto a las formas, el color o la orientación del mobiliario hacia soluciones realmente eficientes tienen mucho más que decir al respecto. El minimalismo es líneas rectas y poca ornamentación para que la belleza se aprecie en el diseño y los materiales empleados. Es sencillez, funcionalidad y elegancia.

 

A continuación, te proponemos algunos consejos para sacar el máximo partida a este estilo decorativo dentro de la estancia más íntima de tu hogar: el dormitorio.

La estrategia del ‘menos es más’

Uno de los aspectos que más caracteriza al estilo minimalista es la reducción de elementos, ya que incrementa la sensación de amplitud y refuerza el concepto de ‘menos es más’. Es decir, en este estilo se prefiere tener pocos muebles de calidad, que cumplan una función y sean realmente útiles. Elimina aquellos muebles que no sean del todo necesarios y reduce los elementos decorativos a su mínimo.

 

El minimalismo apuesta por la reducción a todos los niveles hasta alcanzar las soluciones más simples, las fórmulas esenciales. No solo la disminución de las formas con muebles de corte geométrico, también la eliminación de estos si no tienen una función clara.

Los tonos neutros, un perfecto aliado

Como ya se ha dicho, el estilo minimalista puede llenar la estancia de tanta vida como aquellos estilos más eclécticos y recargados. Y es que, la premisa de que ‘menos es más’ no es incompatible con la calidez y la elegancia. La estrategia cromática del estilo minimalista tiene un gran potencial y es una herramienta que ayudará a conseguir ese aire de vida a los espacios.

 

Crear contrastes a partir de tonalidades cálidas o incluso optar por materiales naturales, como la madera, derivará en unos ambientes más cálidos y acogedores. Pero hay que tener en cuenta que es necesario reducir la cantidad de paletas de colores; la clave es mantener la paleta simple, limitando los colores a uno o dos.

 

El blanco es el color que más se utiliza en la decoración minimalista, ya que amplía visualmente, el espacio y lo hace más luminoso. Este, se combina con colores neutros, los cuales son los que aportan la calidez al espacio y mantienen la sensación y la serenidad de un dormitorio. En ocasiones, los colores neutros desaparecen y se crean espacios monocromáticos en tonos suaves y pasteles.

El efecto de las texturas

Ya hemos visto que en el estilo minimalista prima más la funcionalidad y calidad de los muebles que la cantidad. Es por ello por lo que la ropa de cama, las alfombras y las cortinas se convierten en los mejores aliados para dotar de personalidad y calidez al dormitorio a través de sus texturas.

 

La telas empleadas en las cortinas o la ropa de cama deben ser de colores neutros y siguiendo la misma línea cromática del resto del dormitorio. Además, siempre deben ser lisas o con estampados geométricos muy sutiles. Opta también por tejidos naturales, como el lino o el algodón. De esta forma, estaremos potenciando la sensación de relajación y de amplitud.