El estilo clásico: glamour, lujo y elegancia

El estilo clásico destaca por estar arraigado a los antiguos valores y tradiciones culturales. Es un estilo por el que no pasa el tiempo y que ha sabido mantener su esencia desde hace siglos, lo que lo hace atemporal, único e independiente de las nuevas tendencias. Tiene su origen en la Francia del siglo XVII y que se inspira en las antiguas Grecia y Roma.

 

El estilo clásico es sinónimo de elegancia, lujo y sofisticación. En él, predominan los materiales nobles, como la madera, que aporta calidez y confort, mobiliario de calidad y revestimientos lujosos y recargados.

La clave es encontrar el equilibrio adecuado entre los materiales, el mobiliario y los elementos decorativos para crear un ambiente armonioso y sin sobrecargas. 

 

Las estancias del estilo clásico suelen ser amplias y luminosas, y tienden a ser rectangulares. Las columnas y chimeneas de mármol, las molduras en techo y pared, cuarterones de cristal, cortinas de seda y los techos altos también son elementos decorativos muy representativos del estilo clásico. Aunque el protagonista del estilo clásico es el mobiliario, fabricado en madera, tapizados y decorados con ornamentados con detalles en oro.

Materiales

Los materiales que se utilizan en el estilo clásico se caracterizan por aportar elegancia y un toque distinguido al espacio. La madera, por ejemplo, es el material que nunca falta y se suele utilizar en suelos y mobiliario. Las más utilizadas son las de haya, roble o nogal.

 

Para las paredes se utilizan molduras o papel pintado con estampados clásicos. Además, se añade el textil, como el terciopelo, el lino o la seda, en elementos decorativos. Se opta por acabados elegantes, que enriquezcan la estancia, para estos materiales.

 

La combinación de la madera con el textil crea espacios suntuosos y con personalidad, características que definen al estilo clásico.

Mobiliario

El mobiliario propio del estilo clásico es elegante, glamuroso, sofisticado y con líneas suaves y fluidas, sin parecer extravagantes. Muebles de madera, tapicería y cuero, ornamentados con detalles en oro. Grandes espejos con marcos dorados, cortinas de lino, candelabros de oro y lámparas de araña en el techo son los elementos decorativos que aportan sofisticación y elegancia al espacio.

 

Pero, sin duda, lo más característico de este estilo es el mobiliario de madera noble con diseños elegantes y sobrios. Aparadores, baúles, librerías y amplias mesas de madera son el tipo de mobiliario que componen el espacio. Su combinación con butacas y sofás de cuero o terciopelo completan el espacio clásico.

 

Como decoración, se puede optar por antigüedades, porcelana, esculturas de bronce y mármol y/o piezas de arte que tengan representados paisajes o retratos y enmarcadas con madera u oro.

Colores

Los colores principales del estilo clásico son los tonos claros, como el blanco, el gris y el beige. También se puede optar por combinar estos colores con otros más oscuros, como el verde oliva, el marrón oscuro o el negro. De esta manera, se crean espacios cálidos, serenos y llenos de paz.

 

Además, igualmente podrán verse colores, como el zafiro o el rubí, en espacios de estilo clásico, ya que son tonos que expresan lujo.

Iluminación

La iluminación que más se emplea en el estilo clásico es aquella con luz cálida, con el objetivo de mantener la atmósfera que crean los materiales, el mobiliario y la decoración.

 

La luminaria de techo que se utiliza es de gran elaboración, con materiales brillantes, como el vidrio o el metal dorado. Las más comunes son las lámparas de araña o las formadas por candelabro, las cuales aportan elegancia y distinción. También se recurre a lámparas de pie que añadan personalidad al espacio.