El estilo contemporáneo. La fusión de clásico y minimalista

El estilo contemporáneo es un estilo actual; una evolución del estilo tradicional sin llegar a los extremos del vanguardismo. Este estilo es la máxima expresión del aquí y el ahora, en el que la única regla es que exista un equilibrio.

 

Hay muchos que lo confunden con el estilo minimalista o con el estilo nórdico, ya que los tres estilos comparten el uso de colores claros y de muebles simples, sin embargo, la inclusión de elementos clásicos en las estancias lo aleja del “menos es más” del estilo minimalista.

 

En él, los espacios son amplios y diáfanos, sin dejar de ser acogedores, y con techos altos. Los techos, ventanales y las vigas toman protagonismo y no tienen cabida los detalles recargados ni tampoco las molduras, sino una mezcla de líneas rectas y simples, aunque se incluyen piezas de corte clásico.

Son interiores de techos altos que permiten decorar las estancias con grandes lámparas o elementos decorativos suspendidos, lo que realza más la sensación de amplitud en el espacio.

 

Consiste en crear un ambiente de confort, funcionalidad, simplicidad y con personalidad; despejado, fresco y sutilmente sofisticado. En el estilo contemporáneo se muestra la belleza del espacio, líneas limpias y claridad sin complicaciones.

Materiales

El estilo contemporáneo se caracteriza por la mezcla ecléctica de materiales de vanguardia. El vidrio, el metal, el cemento, la piedra y la madera son los materiales que predominan y, junto con las telas naturales, como la seda, el algodón o el lino, consiguen aportar calidez al espacio.

 

Para el suelo, se utiliza madera en tonos claros y grisáceos suaves con el objetivo de aportar calidez al espacio, aunque en ocasiones también se recurre a la piedra. Las alfombras de diseño sencillo son las encargadas de vestirlo. Para las paredes, pintura blanca para realzar la luminosidad o papel pintado con estampado sofisticado y sutil.

Mobiliario

El mobiliario del estilo contemporáneo destaca por sus líneas rectas y puras y por ser de materiales nobles, es decir, de madera, vidrio, piedra o cemento. La combinación de estos materiales con las líneas rectas, consiguen ofrecer un ambiente cálido y acogedor.

 

Los accesorios deben ser pocos, pero muy bien escogidos y de colores llamativos para dar estilo al espacio. En el estilo contemporáneo se utilizan piezas clásicas para decorar los espacios. Las esculturas colocadas en pedestales o columnas, los marcos en acabados en metal o madera natural, las plantas de grandes hojas e incluso las chimeneas de mármol son los mejores aliados para acabar de vestir el espacio. Con ello, se consigue dar un toque especial y exclusivo al espacio.

Colores

Los colores que predominan en el estilo contemporáneo son los negros, blancos, la gama de grises y los marrones, tanto claros como oscuros. Dentro de esas tonalidades, lo ideal es jugar con los tonos y crear contrastes entre claros y oscuros para conseguir efecto de profundidad. La combinación del blanco con el negro es habitual en los espacios de este estilo.

 

También es habitual utilizar un color más vivo para romper con la igualdad y marcar la diferencia, como el naranja, el lima o el verde, para romper la homogeneidad.

Iluminación

El estilo contemporáneo se caracteriza por su gran luminosidad, sobre todo natural, ya que dispone de grandes ventanales que permiten la entrada de luz.

 

La iluminación interior está muy bien diseñada y planificada. Se utilizan rieles y luminarias empotradas para dejar las paredes limpias, aunque también se puede optar por incorporar una lámpara llamativa para generar un punto de conversación al respecto. Estas lámparas suelen ser con líneas rectas y acabados metalizados.