El estilo mediterráneo: naturalidad, sencillez y autenticidad

El estilo mediterráneo se inspira en las casas que se encuentran en la costa del mar Mediterráneo y que seduce por su naturalidad, sencillez y autenticidad. Es un estilo que es sinónimo de luz, de sol, colores frescos y alegres, pero también de colores cálidos como los de sus atardeceres.

 

Este estilo se caracteriza por su funcionalidad, su sobria y sencilla arquitectura y por su integración en el paisaje. En el estilo mediterráneo se deja que la luz, el frescor y los materiales natural invadan los interiores y prima la delicada elegancia de los tonos naturales.

 

Las casas del estilo mediterráneo se tratan de espacios acogedoras en las que se imita lo mejor de su entorno natural. Son casas donde nada sobra, pero tampoco falta, es decir, se abandona el exceso estético, lo que hace que el ambiente sea apacible, acogedor, fresco y en el que se respire tranquilidad.

Materiales

En los suelos se utiliza principalmente barro cocido, cerámica y madera, materiales que aportan calidez y confort al ambiente. Por otro lado, en las paredes se opta por la piedra vista, aunque también se emplean paredes encaladas para reflejar la luz de sol. En los techos se dejan las vigas vistas de madera o cañizo, que se pueden pintar de algún color para añadir más personalidad al interior.

 

Estos materiales, junto con la madera sin tratar del mobiliario, se combinan con textiles orgánicos, como el lino y el algodón, tejidos frescos y vaporosos que aportan serenidad suavidad y frescura.

 

En el estilo mediterráneo tampoco puede faltar vegetación. Y si es autóctona mejor. El barro cocido, el mimbre y el ratán son materiales que destacan también en este estilo, usándose sobre todo en la decoración.

Mobiliario

El mobiliario que se utiliza en  este estilo mediterráneo es sencillo, bajo, poco adornado y hecho de materiales naturales, como la madera, el mimbre o el ratán. Debe ser un mobiliario que evoque calidez y serenidad.

 

La decoración que se emplea suele ser lámparas y alfombras de ratán o mimbre; cojines y cortinas de lino o algodón con colores lisos o con simples diseños bordados; cuencos de madera de olivo con frutas y verduras; sombreros de paja colgados en las paredes o botijos y jarrones de barro cocido aportarán un auténtico toque mediterráneo.

 

Por otro lado, se suele recurrir también a mobiliario de obra debido a su versatilidad y a lo bien que se puede  aprovechar el espacio.

Colores

Si hay un color que defina el estilo mediterráneo es el blanco. Este color se suele combinar con el color azul, desde tonalidades más suaves, como el celeste o el aguamarina, hasta las más oscuras, como el marino o el índigo. La combinación de ambos colores se acentúan con la limpia luz de la costa mediterránea, que tiene como fondo el mar, y crea atmósferas serenas, refrescantes y desenfadadas.

 

Aunque sea la combinación más común, no son los únicos colores que se usan en el estilo mediterráneo. El color blanco también puede mezclar con colores cálidos inspirados en la tierra como el color beige y el color terracota; tonos verdes, que hacen alusión a la vegetación e incluso tonos amarillos y naranjas, que recuerdan a los colores de los atardeceres de la zona.

Iluminación

En el estilo mediterráneo la iluminación es un elemento imprescindible. Y es que se busca reflejar la luz natural en el interior la vivienda, además de inundarla con su energía y vitalidad. Y es que,  dependiendo de su intensidad y calidez, la luz crea un juego de luces y sombras en el interior de las casas.