El estilo rústico: naturalidad, elegancia descuidada y un ambiente natural

El estilo rústico es uno de los estilos más utilizados y más comunes desde hace muchos años en las viviendas, sobre todo aquellas que se encuentran en zonas de montaña. Sin embargo, debido a los recientes sucesos que han acontecido, son muchos los hogares de zonas urbanas los que optan por este estilo para decorar sus casas.

 

Este estilo se inspira en la vida tradicional del campo, que se traslada a un ambiente más moderno. Los colores cálidos junto a materiales nobles y naturales se unen dando lugar a la clásica apariencia de las casa de campo.

El estilo rústico es un estilo con unas características muy concretas y diferenciadoras del resto de estilos. Son interiores donde reina la estabilidad, la elegancia y la simplicidad; son acogedores, cómodos e invitan a relajarte del ajetreo del día a día. Se puede recurrir a la combinación de ángulos rectos y detalles rústicos, como la madera veteada. Este contraste hace que ambos recursos habiten en perfecta armonía.

 

La esencia del estilo rústico es la sencillez, la naturalidad y la rudeza. Además, la sensación de creación artesanal tiene que estar presente en cada una de las estancias que se diseñan teniendo en cuenta este estilo. La sensación de armonía y confort, la calidez de los materiales naturales y la belleza natural aportarán paz y tranquilidad a tu hogar.

Materiales

El estilo rústico se caracteriza por el uso de materiales naturales, como la madera, la piedra, el barro y las fibras naturales, y la falta de materiales modernos, como el plástico o el metal. Y es que los materiales usados en este estilo son los que se encuentran en los ambientes naturales y se muestran tal cual en el espacio. Paredes de piedra natural, techos abovedados y madera veteada son algunos elementos que lo definen.

 

Los tejidos a los que más se recurren en este estilo son el lino, algodón o la lana, se utilizan en alfombras y cortinas de estampado liso.

 

El barro y la piedra también son elementos típicos de este estilo, al igual que el bambú, el mimbre y el alambre. Estos materiales se utilizan en los elementos decorativos con el objetivo de conseguir ese efecto rural que se busca en el estilo rústico.

Mobiliario

El mobiliario propio del estilo rústico tiende a ser pesado, grande y sin demasiada ornamentación. Por lo general, suelen ser de madera y con un estilo artesanal. El pino, sobre todo, es la madera más utilizada, ya que proporciona solidez y fuerza. Además de la madera, el mimbre es también un material que se utiliza para el mobiliario, especialmente para espacios exteriores.

 

Para darle una sensación más natural al espacio, se recurre a grandes plantas, centros de mesa con fruta, jarrones con flores secas, etc.

Colores

Los colores más habituales en el estilo rústico son los tonos cálidos y neutros. Colores como los tonos tierra, arena y piedra serían ejemplo de ello. Sobre ellos, destaca el color blanco.

 

Se pueden crear contrastes combinando los tonos neutros con colores verde o rojos con el fin de darle más vida al espacio. Se utilizan estos colores para la decoración del espacio.

Iluminación

La iluminación a la que se suele recurrir en el estilo rústico es a la cálida. Esta luz combina a la perfección con los colores y materiales propios de este estilo y ayudará a crear una atmósfera tranquila y cómoda.

 

Lámparas de forja o madera con aspecto envejecido; faroles con símil de velas; lámparas de pie de ratán, etc. Otra opción es elegir lámparas vintage que combinan el diseño clásico con la ligereza y durabilidad del aluminio.