La luz artificial: la mejor aliada para conseguir el efecto que deseas en tu hogar

En el anterior blog os dimos cinco trucos para aprovechar al máximo la luz natural. Sin embargo, hay veces que, por mucho que nos empeñemos, estos trucos no serán suficientes para multiplicar la luz de una casa. Por lo tanto, la luz artificial se convierte en la mejor alternativa.

 

Un buen proyecto lumínico requiere un estudiada planificación que permita disponer las tomas de corriente adecuadas en los lugares correctos, elegir las luminarias que van con el espacio, según el uso que se hará de él y nuestros gustos, que quizás sea una luz cálida y difusa que deba ir colocada en una cornisa o en el contorno del falso techo y no una deslumbrante lámpara colgada en el centro de la estancia…

Planifica los espacios

Uno de los principales errores a la hora de iluminar una habitación es no tener en cuenta las diferentes acciones que en ella se pueden llevar a cabo. Es por eso por lo que primero se debe analizar la estancia, su espacio y uso. Así, podrás diseñar diferentes zonas y rincones que, correctamente iluminados, permitirán disfrutar y aprovechar al máximo cada espacio.

Iluminación focal: el mejor recurso

La iluminación general es necesaria en todas las estancias para que la luz llene el espacio en esos momentos del día en los que la luz natural no sirve o no llega. Sin embargo, puede que en otros muchos sea excesiva para determinados usos. Por esta razón, uno de los mejores recursos a los que se puede recurrir es crear una ambientación paralela, mucho más sutil, jugando con puntos de luz focales.

 

Con ellas, no solo lograrás cambiar por completo las sensaciones que te provoque la estancia, sino contar con una serie de piezas que, ya sean clásicas, minimalistas, de estilo industrial o de inspiración años 50 o 60, darán carácter y personalizarán los espacios de tu hogar tanto de día como de noche.

 

La colocación adecuada de las distintas fuentes luminosas debe garantizar una iluminación homogénea y sin zonas en sombra. Para ello, se deben combinar distintos tipos de lámparas y colocarlos en el lugar correcto.

Mejor con luz indirecta

Uno de los recursos a los que se puede recurrir para iluminar una estancia es diseñar un sistema de iluminación compuesto por diferentes puntos de luz, capaz de crear una confortable luz indirecta y tamizada. La mayoría de estos diseños hacen uso del falso techo para ocultar las luminarias, pero otras posibles soluciones serían desplazar la línea de focos hacia los laterales.

Luz cálida o luz fría, esa es la cuestión

En iluminación, el factor de la “temperatura” o “color” de la luz juega un papel esencial. Y es que, puedes contar con el más elaborado diseño de iluminación, pero elegir la bombilla incorrecta, lo que logrará llevar el diseño al traste. Es entonces cuando surge la duda: ¿luz cálida o luz fría? La temperatura de color de las distintas fuentes de luz puede desvirtuar el ambiente de una habitación si no se elige adecuadamente. 

 

Por regla general, para los rincones de lectura, las mesas de trabajo, cocina, baños y mesas de comedor, se recomienda el uso de luces frías que no desvirtúen los colores; mientras que para crear la iluminación ambiental de las habitaciones, lo más habitual es recurrir a la utilización de una luz cálida mucho más amable y acogedora. Y es que, al llegar a casa lo único que quieres es olvidarte del trabajo y desconectar. Y para conseguir un ambiente relajado, se necesita luz cálida.

Las luces LED

Las luces LED consumen menos y duran más, por lo que es fácil caer en la tentación de sustituir todas las fuentes de luz de la casa por este tipo de luz.